Ya os ahorramos en su día la amargura de ver una película como Mentiras y Gordas o aguantar probar qué tal era aquello del Águila Roja y una vez más hemos arriesgado toda nuestra integridad para que podáis mofaros de la película del momento, posiblemente la película favorita de tu novia hasta que estrenen la siguiente. En resumidas cuentas, sucede tal que así:
Bella es la novia del chico perfecto, que resulta ser un vampiro que no puede cepillársela, anoréxico y pálido que además parece tener una constante migraña en el entrecejo, aunque su relación es ambigua y extraña, como si nadie pudiera mirarlos porque son víctimas de un amor prohibido, y tal. Todo avanza con estúpida normalidad, gatillazos vampíricos incluídos e indios con sonrisa profident, hasta que, en su propio cumpleaños, Bella sangra delante de una manada de vampiros y su amistoso novio Edward, en un intento por mantenerla a salvo, decide olvidar que los humanos no fueron hechos para volar y que es mejor morir aplastado contra una pared “por tu propia seguridad” que mordido por un vampiro “hecho para que lo desees”. La cosa se lía, todo se vuelve drama y los vampiros desaparecen, porque si, tal que dejando a Bella hundida en el más grande marro de mierda cinematrográfico que la mente humana ha concebido jamás, defendiendo sola una película que ya por sus carteles promocionales y videos pseudosexuales es indefendible (y llegados a esto, una saga de películas donde todos andan siempre semi desnudos ¿no es censurable y una gota de sangre en Dragon Ball o una frase malsonante en una película si?).
Iba a escribir más, pero resumiremos unos 40 minutos de película diciendo que Bella pone esta cara.
Al final se alegra arreglando motos, tal cual, con un indio que se deja el pelo largo para que, cuando se de cuenta que es un hombre lobo como el resto de sus amigos, éstos puedan cortárselo en un ritual que nadie explica, donde también le tatuan y le ciclan hasta alcanzar la perfección física si tenemos en cuenta como modelo Ronaldo. A estas alturas ya no me acuerdo muy bien de lo que pasa en medio, pues estaba leyendo un tomo de Jazz Maynard, que es mucho más bonito, pero sigamos con fragmentos sueltos de esta Magna Obra del Cutrismo.
Al final los vampiros que molan de verdad, con poderes de verdad y que comen humanos y no cabras, están en Italia, donde Edward quiere suicidarse porque por algo que me he saltado (una estúpida llamada telefónica) piensa que Bella está muerta y su vida no tiene sentido. Pensando que son vampiros muy modernos y Edward tiene un Iphone (aunque lo rompe), podrían haber establecido una videoconferencia vía Messenger, pero no, deben ir a Italia echando leches para demostrar que Bella sigue viva. Todo se vuelve muy a lo Blade y hay un combate en el que se demuestra que Edward no te sacará las castañas del fuego si viene un vampiro más grande.
Acabando ya, Bella salva a Edward, sale Dakota Fanning que parece la única vampiresa de verdad y además tiene poderes de acojone, y los vampiros deciden que, aunque Bella podría ser enormemente explotable (es inmune a los poderes de todo chupasangre), va a morir porque… si. Se salva el día con una premonición de la hermana gemeral de Stoya, que ya anuncia como acaba la saga: Con los protagonistas corriendo por el campo y dando saltitos como subnormales vestidos con ropa típica de la Segunda Guerra Mundial. Todos vuelven al pueblo, ese pueblo donde no dan los rayos del Sol y donde sigue funcionando el viejo sistema dictatorial donde el médico obtiene los favores de los estúpidos pueblerinos, pues cuando hace bueno sus hijos no tienen por qué ir al colegio. Y tiene 5, lo que viene a ser un buen 15 % de una clase.

¡Corre Dakota! Te habrán pagado una millonada pero estás saliendo en un truño de película.
Allí le espera el hombre lobo, que no se va a comer un rosco, como siempre en unos homosexualizados pantaloncitos vaqueros cortados por las rodillas que no duda en romper al convertirse en Lobo, pues son los quintos que destroza esa semana rodando. Bella se pone por en medio, le confirma que no va a comerse un rosco y entonces Edward propone límites temporales absurdos para convertirla en vampiro, no sin antes consagrarla en el matrimonio, algo lógico si pensamos que se pasa la película diciendo que no tiene alma y que va a ir al infierno, porque el matrimonio es importante formalizarlo si tus ideas religiosas y conceptuales del alma entran en conflicto. Aunque siempre, claro, podrán tirar por lo civil.

Leo el 20Minutos a diario. Si, sé que no es el mejor periódico del mundo ni lo será (al menos no a este paso) pero con la variedad de titulares y noticias más o menos ágiles (o lánguidas, por su contenido) pues como que me voy enterando de cosas. A veces, incluso, llego a los comentarios. Como hoy. No sé ni qué noticia estaba leyendo ni importa mucho, pues el verdadero tesoro de de esa página es un hombre al que haré publicidad enlazando su nombre a su página, que él insiste en publicitar en dichos comentarios. Hablamos del 










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